Isabella Swan (beeeella) wrote in stillhungryrpg,
Isabella Swan
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Maldita tarea y máquina inservible

Un día normal, comenzó con un desayuno de cereal normal, luego clases en el Instituto normal, junto a sus compañeros normales, acompañada de su novio especial cada segundo. Hasta ahora en donde había preferido llegar sola a casa, por la sencilla razón que Charlie andaba con los nervios de punta este último tiempo y hasta la visitaba de vez en cuando en su horario de trabajo para verificar que su hija se encontraba de una pieza y que además no se encontraban visitas <i>desagradables</i> y no permitidas fuera del horario impuesto. Luego de una leve discusión pudo controlar a Edward que llegara entrada la noche y así poder hacer todos sus trabajos tanto escolares y del hogar con calma. Andaba muy desconcentrada últimamente y si a eso le sumamos a su vampiro revoloteando muy cerca de ella, no avanzaría nada.
Llegó a su hogar y rápidamente subió a su habitación. Lo primero que haría sería su tarea, ya lo tenía decidido. Porque consistía en realizar un extenso informe sobre la época del siglo XIV y especialmente esa clase de historia no había tomado ninguna nota y menos puso atención a lo que decía el profesor. Estaba más entretenida imaginando y planeando lo que hablaría con Edward al llegar el tiempo libre. Ahora se arrepentía de haberlo hecho, no tenía idea por dónde partir, ni qué escribir. Miró su ordenador con asco y suspiró. -No queda otra alternativa.- En estos momentos maldecía a Forks por no tener una biblioteca decente y por ello tendría que pelear con su computadora para que le entregara información. Se acercó y apretó el botón de encendido.





((Reservado a mi hermanita o cuñada favorita ^^, Cualquier día de la semana a las 4:00 de la tarde))
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((Ya llegué, haha. ¿Puede ser un martes? O cualquier día menos viernes, para que a la mañana siguiente tengan que ir a clases y no pierda sentido lo que voy a escribir.))

¡Suerte para Alice que ella no se encontraba dentro de la lista de visitas desagradables del jefe Swan!

Aquella tarde poseía todas las características para convertirse en un montón de horas aburridas; las tareas escolares no le presentaban un reto real y Jasper estaba ocupado con otros asuntos ((perdón, Jasper ♥)), así que cuando ya-saben-cómo se enteró de que Edward no estaría con Bella hasta el anochecer, decidió que muy bien podría ofrecer su compañía como sustituta temporal. Y si lograba sonsacarla para que ensayaran conjuntos de ropa para usar en la escuela al día siguiente, mucho mejor.

Llamó a la puerta de la casa y esperó con impaciencia, moviéndose en su lugar como si fuera humana y le anduviera del baño.
((Sí, martes sería ideal))

Habían pasado muchos minutos antes de que la pantalla por fin se haya dignado mostrarle la página central al abrir internet y cuando iba a tomar el mouse, por alguna razón desconocida para ella, se apagó de un golpe seguido de un ruido nada agradable. "¿Qué...pasó?" lo primero que se le vino a la mente fue que lo había desconectado de la corriente o se había interrumpido el suministro eléctrico a la casa, pero luego de revisar todos los malditos cables y haber prendido la luz de su habitación, descartó esas dos hipótesis. Ya estaba por patear la máquina, cuando sintió que alguien tocaba a su puerta. Bajó las escaleras marcando con fuerza cada paso y abrió la puerta descubriendo la solución a sus problemas.
Quizá a algunos de sus problemas, pero no a todos: Alice no sabría cómo repararle la computadora, ¡probablemente ésta había nacido varios años antes que ella misma! "¡Sorpresa!" exclamó nada más se abrió la puerta, levantando los brazos y dejando caer al suelo la enorme bolsa en la que llevaba una surtida variedad de prendas. "¿Qué tal va..." se cortó al percibir el escaso entusiasmo en el ambiente "... tu tarde?" y terminó la pregunta en un tono de voz mucho menos animado. -¿Qué pasó?-.
Primero miró la bolsa que prácticamente podía tapar la mitad del cuerpo de Alice, al menos desde esa perspectiva Bella lo veía así y luego miró a la vampira. "Hola Alice." saludó volviendo a bajar la vista a la bolsa. "Tengo unos problemas domésticos...pero..." balbuceó apuntando al foco de su atención "¿Qué es lo que traes ahí?" Nunca podía adivinar lo que su traviesa amiga se traía entre manos, porque por lo general eran cosas que ella jamás hacía y generalmente tenían directa relación con el cuidado personal, belleza, moda y todos esos temas tan femeninos que no estaban en su vocabulario. Tampoco crean que Bella es de esas típicas mujeres que no son nada femeninas y se desplazan por el mundo como si fueran un hombre en cuerpo de mujer...no, nada de eso. Es sólo que no era muy preocupada y no le importaba tanto arreglarse o tener la prenda de última moda. Le gustaba andar cómoda, es todo.
Sí, bueno, Alice no se engañaba, sabía que su grandiosa-increíble-genial idea de pasar la tarde probando combinaciones (¿falda o pantalón?) no pondría a Bella a dar grititos de emoción y felicidad intensa, pero no se perdía nada intentando (y fastidiando y fastidiando, haciendo gala de sus inexistentes escrúpulos a la hora de salirse con la suya). "Uh" bajó la mirada a la bolsa y sonrió, quitándole importancia (por el momento) con un movimiento de mano desdeñoso. "Nada especial. ¿Qué tipo de problemas domésticos tienes?" inquirió, levantando la bolsa a la espera de una invitación para entrar.
Bella miró atenta por un segundo más la misteriosa bolsa y luego miró a Alice seriamente. "Mi computadora que no sé qué le sucedió." explicó más pensando en lo que no había tenido respuesta que en su gran problema técnico. "Pero, por favor pasa." La invitó a pasar abriendo la puerta de par en par y se adentró a la cocina dejándo a su visita que entrara lo que quisiera a la casa, de todos modos sabía que debía contarle en algún momento.
Fue directamente al lavaplatos y se sirvió un vaso de agua para ella sola, porque obviamente en estas ocasiones no era nada atento ofrecer algo así cuando tu invitado no tiene los mismos hábitos alimenticios que tú. Y sumándole aún más, que su organismo no funciona como un humano común y corriente.
Siguió a Bella dando un par de brinquitos antes de caminar. Abandonó la bolsa a un lado de la puerta y giró sobre sus talones para cerrar ésta. "De acuerdo, no te molestes conmigo por decírtelo, pero" alcanzó a Bella en la cocina "si dejaras que Edward te regalara una computadora nueva, no estarías sufriendo. Hay unas muy lindas... ¡podríamos ir a comprarla juntos!". El tono de su sugerencia indicaba que, aprovechando el viaje, no sería todo lo que se detendrían a comprar.
Lamentablemente, Bella estaba bebiendo agua cuando oyó el plan maestro de Alice, y la consecuencia fue que el líquido se fue por el tracto que no debería haciendo que la chica comenzará a toser con fuerza, sin antes lanzar un poco de agua hacia el exterior. Miró a la señora Cullen sin dejar de toser y negaba con un movimiento de su cabeza. Su cara se estaba poniendo más y más roja por el esfuerzo que estaba haciendo.
Al menos antes de desesperarse logró dejar el vaso sobre la mesa y no hubo mayor desastre...claro, todo siempre puede ser peor, más si estás bajo el techo de los Swan.
Alice no le dio mayor importancia al pequeño evento, porque, en lugar de preocupación por la vida de Bella (que a fin de cuentas sabía a salvo), sintió que era una manera de desviar el tema de conversación. Como si, apenas ella mencionaba 'ir de compras', fuera necesario fingir falta de aire para tirarle el plan por los suelos. Bajó la mirada a su brazo derecho, estudiando su blusa de manga larga tal cual si le buscara alguna imperfección en lo que Bella terminaba su asunto.
((sí, tienes toda la razón...lo siento mucho, he estado bastante desconcentrada parece ¬¬. Borra ese post y seguimos ¿Vale?))

Tuvo que esperar unos minutos antes de poder hablar de forma decente sin que le saliera sólo un hilo de voz. "No quiero una nueva." Gruñó finalmente. "Sólo la necesito en casos puntuales." Y debió agregar en casos como este en donde una biblioteca decente está en el otro condado.
((No hay problema :D))

Sonrió, feliz porque Bella había sobrevivido y podían continuar con los planes (sí, ya eran planes para Alice, gracias). "Cómo eres difícil" acusó, poniendo los ojos en blanco. "Aunque la requieras sólo tres veces al año, ¿no sería mejor una que funcione a la perfección que una que ni siquiera la escuela más necesitada del país te aceptaría en donación?" planteó. "Tal vez si tuvieras una laptop de última le darías uso más seguido" sugirió.
La miró unos segundos con cara de pocos amigos y se giró con dirección hacia las escaleras "Me basta con esta...además una tan moderna no sabría ni prenderla." le respondió dándole la espalda y se detuvo justo en el primer escalón. "No te molestes, por favor, Alice." trató de poner el tono más amable y tranquilo que podía, pero no le resultó ningún poco.
Se encogió de hombros para darle a entender que ahí se zanjaba el asunto. Por ahora, claro, porque Alice no se rendía jamás, pero sabía en qué momentos librar las batallas y en qué momentos dejarlo pasar. "Sólo una pregunta, ¿qué piensas hacer ahora respecto a tu problema?" inquirió siguiéndola y mirándola con auténtica curiosidad con dosis extra de inocencia, como quien no quiere repetir que tiene la razón, y que, si le hiciera caso y adquiriera una computadora nueva, no tendría que preocuparse por tales nimiedades.
Respiró hondo y avanzó otro escalón. "Es sólo un pequeño problema...y lo resolveré aunque sea a golpes, unos cuantos no le harán mal." respondió lo más rápido que pudo y sin mirar atrás subió hasta su cuarto.
No iba a dejar que se saliera que Alice se saliera con la suya, al menos por esta vez; y terminaría ese informe cómo fuese. Caminó directo hacia el ordenador y apretó el botón de encendido con algo de temor, pero a su pequeña y extraña repentina buena suerte hizo que apareciera imagen. Sonrió ampliamente y se sentó satisfecha frente a la pantalla mientras la máquina del siglo pasado hacía más ruido que su monovolumen.